lunes, 16 de octubre de 2017

Al Señor de los Milagros


Alfonso Francia

 

 

 
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Míralo, por donde viene,

el Señor de los Milagros,

míralo por donde viene,

con su rostro ensangrentado,

por la corona de espinas

y la cruz de mis pecados.

 

Quisiera, Señor, yo ahora,

aliviar todas tus penas,

y quitarte las espinas

que yo puse en tu cabeza,

en tu cabeza divina.

 

Yo quisiera ir con tu Madre,

ser tu pobre cirineo,

y ayudarte en la subida

a tu Calvario de sangre,

y acompañar tu agonía

en los niños de la calle.

 

Perdona, Señor, los clavos

que clavé en tu santa carne,

y deja, Señor, que  ahora

con bálsamo de mis lágrimas

limpie tu rostro de sangre.

 

Aquí está tu pueblo a los pies

para pedirte perdón

por tanto y tanto pecado,

de egoísmo y desamor.

Y te viene a agradecer,

el amor que le has mostrado,

la esperanza que le has dado,

y el regalo de la fe.

 

Ay Señor de los Milagros,

no nos dejes de tu mano,

queremos estar contigo,

siempre y todos, a tu lado.

Ay, Señor de los Milagros,

no nos dejes de tu mano…


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