jueves, 12 de abril de 2018

MARIA, SEDES SAPIENTIAE, Y LA UNIVERSIDAD

 

Sedes Sapientiae, Domus sapientiae (Prov 9, 1) "La sabiduría ha construido su casa".

Cristo-Verdad, Sabiduría infinita se ha preparado, construido, una casa (domus, sedes): María. Ella, la Madre de Dios y del hombre, es la Educadora, Madre y Maestra de Jesús y también de cada uno de nosotros. Maria resulta así la encarnación de todos los valores que necesitamos para nuestra vida universitaria.

Sus imágenes, al remitir al prototipo por representación, activan una presencia estimulante como lo recogió el Concilio de Nicea II: "Cuanto más frecuentemente se contemplan las imágenes tanto más se estimula uno al recuerdo, al deseo, al ósculo y a la honra de los seres representados". Cuenta una antigua leyenda de Kiev que el gran príncipe de la Rus –hoy Ucrania- envió a "hombres buenos e inteligentes" para observar la celebración litúrgica de cada religión, regresando a Kiev, tras haber estado en Roma (rito latino), Constantinopla (rito bizantino) y entre los musulmanes (Islam); los viajeros se expresaron así ante Vladymiyr  sobre la liturgia bizantina: "nos sabíamos si estábamos en el cielo o en la tierra, pues no hay aquí un espectáculo ni belleza semejante. No sabemos cómo describirlo. Lo único que podemos afirmar es que allí Dios mora entre los hombres y el servicio divino es mejor que en cualquier otro país. No podemos olvidar lo bello de todo aquello".

 

REPRESENTACIONES

 

Las primeras representaciones, en la Edad Antigua, son muy sencillas: la Virgen con el Niño y la Virgen en oración.  Durante la Edad Media, momento álgido de la devoción mariana, los artistas -pintores y escultores- elaboran diversos temas y modelos que influyen en el arte posterior.

 

. Kyriotissa o Panagia Nicopia. María sentada como trono del Niño, que está sentado sobre sus rodillas de espaldas a ella. Atribuida a San Lucas, pasa a Occidente, donde alcanza su plenitud en el románico con la Virgen Majestad. En estrecha relación con este modelo, está el que la representa de pie, rígida, con el Niño sostenido por ella ante su pecho, en actitud de ofrecerlo. Lleva corona. Es la que inspira al icono Sedes Sapientiae, obra del jesuita ruso, Marco Iván Tupnik.

 

. Hodigitria. Se ofrece sosteniendo al Niño en su brazo izquierdo, señalándole con la derecha que cruza ante el pecho, al tiempo que mira al espectador, es la Virgen que señala el camino de la salvación y de la vida.

 

. Blacherniotissa o Platytera. Virgen de pie, con los brazos levantados, orante, colocándose en su pecho un círculo en el que se representa al Niño. Popular en el cristianismo primitivo, Bizancio y en Europa en el periodo gótico avanzado. Relación con la Virgen de la O, de la Esperanza o de la Expectación. De igual modo, se relaciona con el modelo "Virgen abridera", imagen en cuyo vientre se dispone una portezuela con acceso a un hueco en el que se sitúa al Niño. Relacionada con este modelo está la Virgen Apocalíptica de los Beatos mozárabes, con variantes en cuanto a la parición en su seno del sol o el Niño, que dará origen al tema de la Inmaculada, las estrellas, la luna a los pies y el resplandor son símbolos típicos, como veremos en las guadalupanas.

 

. Eleousa. Madre de Dios, "Glikophilousa", amante dulce. La Virgen tiene al Niño en su brazo izquierdo, al que acerca su rostro y a veces el Niño juega con su Madre, otras veces se crea el "coloquio maternal" y la Virgen mira nostálgicamente al Niño, que juega con un pajarito (tema de los Evangelios apócrifos, que simboliza el poder de dar vida). Surge también el tipo "Virgen de la Humildad" en que se representa a María sentada en el suelo jugando o contemplando al Niño o amamantándolo.

 

. Galaktotrophousa. Virgen lactante, que da vida al Niño. De él deriva la "Virgen del Socorro" en el que la Virgen descubre su pecho y deja caer unas gotas de leche sobre las almas del purgatorio o de los santos. Otra variante será "La Madre desairada" en la que el Niño rechaza el pecho de la Virgen para buscar la cruz. Estos modelos, junto al de la "Virgen abridera" disminuyen notoriamente a partir del Concilio de Trento.

 

. Virgen Dolorosa. Derivación del tema de la Virgen del Calvario. Como variantes están: la Piedad, con el Cristo muerto en su regazo, en su "Quinta Angustia"; la Virgen de los Dolores, al pie de la cruz, de pie o sentada, con los siete cuchillos en su pecho; la Virgen de las Angustias, la Dolorosa, la Soledad (con hábito y toca negros, de pie, manos en oración), Verónica; Virgen de la Vid o del Racimo, en el que la Virgen ofrece al Niño un racimo de uvas, aludiendo a su pasión.

 

. Virgen de la Misericordia. Protectora, acogiendo bajo su manto a sus devotos, a veces -como la Merced- con el hábito propio de una Orden religiosa a sus miembros. Relacionada con este motivo está la Virgen del Socorro en la versión en la que Virgen con el Niño ahuyenta al diablo, representado al pie; otras veces, es la Virgen del Rosario, acogiendo bajo su manto a los devotos a los que da un rosario o también rodeada de rosas o dando un rosario.

 

. Inmaculada. Desde el siglo XVII y vinculada con la Virgen Apocalíptica, vestida de blanco y azul, rodeada de ángeles y los símbolos de la letanía lauretana, tales como la corona de estrellas, la luna o el dragón a sus pies. Relacionada con ella y como precedente del siglo XVI está la "Tota pulchra" en que se representa a la Virgen rodeada de los símbolos de la letanía lauretana.

 

. Guadalupana. Rostro mestizo (delicado, suave) de la Virgen, con la tilma de color verde azulado (color regio de los dioses aztecas) estrellada (la llegada de Cortés estaba prefigurada como una nueva era, nueva constelación), orlada de flores (símbolo de la nueva vida). El  ángel significa que la Virgen no fue traída por españoles, sino enviada por Dios a través de los ángeles o mensajeros celestiales. De hecho la virgen está besando al angelito porque está agarrado y el ángel también besa a la virgen. Mira hacia abajo la realidad dramática como diciéndonos aquí les entrego esto para que lo lean. El ángel está a caballo entre la inocencia del niño macehualt (indiecito) y la madurez del tlatoamini, sabio embajador de María. Representa a Juan Diego, el que lleva el mensaje a todos.

El centro de la imagen es la cruz en la altura de la Virgen que es donde está el corazón del Niño dentro del vientre de la Madre. El cíngulo negro es el símbolo de maternidad que llevaban las indias embarazadas; representa también la ofrenda de su fruto al Nuevo Mundo. El collar indica que es primeriza; lleva la cruz porque va a ser la Madre de Cristo. Oculta al sol (sólo se ven sus rayos, láminas de oro puro como injertados en el ayate, de manera que se puede ver desde atrás) y proyecta sus rayos como símbolo de la brillantez que proyecta la mujer.

En las divinidades aztecas contaba mucho la dualidad de lo masculino y lo femenino, no como contradictorios sino complementarios. El sol es la grandeza que da, la luna es la grandeza que nace de ahí. María está sobre el trono de la media luna (María pisa la luna), para simbolizar que tiene más fuerza que las deidades aztecas. Es Reina y madre de la realidad viviente: "Yo soy la Madre de Aquel pro quien se vive; el Dios con nosotros) .A veces se incluyen las 4 escenas de la aparición y alguna leyenda vinculada con el relato de la aparición de la Virgen al indio Juan Diego. Significa la historia de una posibilidad. Sobre el monte maldito del Tepeyac donde se veneraba a la diosa madre Tonantzin, aparece la bendita madre Santa María (www.virgendeguadalupe.org).

 

            Los modelos expuestos, combinados con las distintas advocaciones, los contextos históricos y geográficos, crearán una variadísima gama de representarla. Hay que tener en cuenta las formas, los gestos y actitudes, la indumentaria y, sobre todo el añadido de elementos iconográficos que le dan su sello propio: advocación de una cofradía o hermandad, Órdenes Religiosas, patronas...:Virgen del Carmen, Virgen del Camino, Virgen Peregrina, Virgen del Pilar...

 

LA VIRGEN MARIA, TRONO DE LA SABIDURÍA en la LITURGIA

 

En las misas de Santa María, que es Madre de la Sabiduría de Dios encarnada ya desde el siglo X se leen con frecuencia las «epístolas sapienciales» ‑tomadas principalmente del Eclesiástico y del libro de los Proverbios‑, en las cuales la Iglesia, al escuchar ante todo la voz de la Sabiduría eterna, percibe también las palabras de la Santísima Virgen, ya que en estos textos, según la opinión corriente en los escritores de la Edad Media, la Sabiduría de Dios habla en cierto modo como «personalización» de la Virgen. Desde el siglo XII, en las Laudes y Letanías marianas, se atribuyen a la Santísima Virgen algunos títulos que ponen de relieve su vinculación con la Sabiduría eterna: Madre de la Sabiduría, Casa de la Sabiduría, Trono de la Sabiduría, entre los que prevaleció sobre todo el de Trono de la Sabiduría. Con este título se venera a la Santísima Virgen, incluso con culto litúrgico, en algunas Iglesias particulares, en universidades, en Institutos religiosos, entre los que destaca la Compañía de María, fundada por San Luis M.° Grignion de Montfort. El formulario de la misa, a excepción del prefacio, proviene del Proprium missarum de la Compañía de María Monfortiana.

 

    Con el título de «Trono de la Sabiduría» se celebra al mismo tiempo la función maternal de Santa María Virgen, su dignidad real y su eximia sabiduría y prudencia en las cosas divinas:

- la función maternal, porque en virtud del misterio de la encarnación reside en el purísimo servo de la Virgen Madre la Sabiduría del Padre;

‑ la dignidad real, porque el Niño que se sienta en las rodillas de la Madre es el Rey mesiánico que «se llamará Hijo del Altísimo», al que «el Señor Dios le dará el trono de David, su padre reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin» (Lc 1,32‑33; cf. Is 9 6‑7); el Rey al que acuden los sabios desde lejanas tierras y que, al encontrarlo con la Madre, lo  adoran ofreciéndole regalos regios (Cf. Mt 2, 1-12). 

‑ la sabiduría y prudencia, porque Santa María aparece en el Evangelio como la « Virgen sabia» que ha escogido la parte mejor (Lc 10,42) y la « Maestra de la verdad» que entrega a la Iglesia los hechos y las palabras de salvación conservados en su corazón (Lc 2, 19.51): «Oh Madre sapientísima, la única digna de un Hijo semejante‑escribe San Bruno de Asti‑, que meditaba todas estas palabras en su corazón y nos las conservaba, guar­dándolas en su memoria, para que después al enseñarlas, narrarlas y anun­ciarlas, fuesen puestas por escrito, proclamadas en todo el mundo y anunciadas a todas las naciones».

 

MARÍA Y LA UNIVERSIDAD

 

La Universidad en la Edad Media fue el resultado de la evolución de las escuelas episcopales, municipales y monacales. Los saberes aprendidos en estos centros abarcaban las siete artes liberales. Por una parte estaba el trivium: Tres artes liberales relativas a la elocuencia: la gramática (saber escribir), la retórica (saber hablar) y la dialéctica (saber pensar). La otra división, cuadrivium, abarcaba las cuatro artes matemáticas: aritmética, música, geometría, astronomía o astrología. La causa fundamental del surgimiento y organización de las Universidades son las circunstancias y condiciones de la época, lugar, ambiente cultural y social.  La enseñanza se imparte en latín y se estructura en grados: bachiller, licenciado, maestro y doctor. Recuerda el corporativismo gremial con el aprendiz, el oficial, el maestro, el jurado. El documento más antiguo que recoge este término va firmado por el Papa Inocencio III en 1208 dirigido al Estudio general de París. Testigo de este proceso y acuñador de una de las definiciones más bellas de Universidad será el rey Alfonso X el Sabio (1221-1284) en sus Partidas (II, tít.3) "ayuntamiento de maestros y de escolares que es hecho en algún lugar con voluntad y con entendimiento de aprender los saberes".

La Universidad de París organizó desde el inicio las cuatro grandes ramas en las cuatro facultades tradicionales: Artes, Teología, Derecho y Medicina; a ellas se unió, como derivación de la primera, la de Filosofía. Por la primera, Artes, debían pasar todos los alumnos como propedéutico o estudios generales, antes de cursar estudios en las demás carreras. Por esta razón, era la más numerosa y con población más joven, dotándola de algunos privilegios como el de que el rector debía ser elegido de entre sus profesores. París, gracias al brillo de los teólogos santo Tomás de Aquino y san Buenaventura, gozará en Teología del mayor predicamento. A finales del siglo XIII se habían creado ya 14 universidades. En el S. XIV se suman 19 más. Si consideramos su carácter de cuerpo organizado como en la actualidad, podemos dar las siguientes fechas (a veces no concuerdan por considerar el año de fundación, aprobación pontificia y civil).

Una de las especialistas en la historia de la universidad hispanoamericana, la Dra. Águeda Rodríguez Cruz, ha publicado varios artículos sobre la devoción mariana universitaria: "La devoción mariana en la Universidad de Salamanca y en las Universidades Hispanoamericanas, con especial referencia a los Colegios Universitarios (siglos XVII-XVIII) Estudios Marianos Salamanca, Sociedad Mariológica Española, XLIX (1984) 345-385, "Nuestra Señora Reina y Madre de las universidades hispanoamericanas" Ximénez de Quesada, 18 (Instituto colombiano de cultura Hispánica, bogota 1974) 33-49, "La Universidad de Salamanca, modelo de piedad mariana y su proyección en las universidades de Hispanoamérica" Estudios Marianos Salamanca, Sociedad Mariológica Española, XLV (1980) 153-68. Pone el énfasis en el papel jugado por la universidad salmantina  en la elaboración del estatuto del juramento de enseñar y defender el misterio de la Inmaculada Concepción y la decisiva colaboración en la definición dogmática. La primera referencia en los libros de claustros salmantinos sobre la Inmaculada data de 1617 cuando el rey Felipe II, el 19 de julio envía una RC rogando a la Universidad escriba al Papa para hacer fuerza para definir dogmáticamente lo que el pueblo sentía. Es así como en el pleno del 17 de abril de 1618, tras un estudio concienzudo de los teólogos, acuerdan redactar un estatuto y juramento de defender la opinión de que la Virgen fue concebida sin mancha de pecado original y que este juramento obligue a todos los que se gradúen en sus claustros. 

Este juramento llevo consigo la preocupación de cumplir con las obligaciones derivadas del mismo y por demostrar el orgullo de hacerlo. Las fiestas de la Inmaculada eran tres, la primera la del ultimo domingo de octubre para conmemorar la fiesta del juramento de 1618, la segunda el 8 de diciembre, fundada por el Dr. Pablo de Maqueda, y la tercera en la octava de la Inmaculada fundada por el Dr. Francisco Ramos del Manzano. En la Universidad se conservan manifestaciones artísticas marianas. Un lienzo de la escuela de Murillo, de L. Latorre, en la Sala de la Columna; en la sala de claustros, lienzo barroco de la Inmaculada, ante el cual se descubrían los doctores al entrar y salir del claustro; y en la antesala de la sala de claustros una Inmaculada guadalupana llamada "Virgen de Ultramar" en cuyos bordes hay figuras alusivas a las invocaciones de la letanía. "Este cuadro encantador es un símbolo cariñoso y elocuente de la simbiosis hispano-indígena que dio origen a los nuevos pueblos hispánicos. Y nadie mejor que María, la Madre por excelencia, fue el alma aglutinante, diríamos, forjadora de este espíritu común, de esta patria espiritual que llamamos hoy Hispanidad. Nadie mejor que esta madre ha sabido darnos vida y unirnos en un lazo estrecho que se anuda en su corazón".

En los colegios mayores se celebraba misa y oficio de la Virgen todos los sábados. Algunos recitaban diariamente el oficio de la Virgen. Era frecuente el Ángelus en los tres momentos del día y el rezo del Rosario.

           La Real Universidad de San Marcos de la Ciudad de los Reyes fue creada en mayo de 1551 a imagen de la de Salamanca, concediéndole en 1588 sus mismos privilegios y exenciones. En los 450 años de historia del alma mater sanmarquina brilla con luz propia la Iglesia Católica. Los Dominicos la fundaron, las Órdenes Religiosas dieron sus catedráticos más importantes, y profesionales católicos proyectaron sus mejores energías desde los postulados de una sana armonía fe-razón y compromiso con el Perú. Fue el Rector Francisco de León Garabito quien imprimirá numerosos ejemplares de las constituciones salmantinas para que todos los miembros del claustro sanmarquino de Lima se aficionasen al estudio de las ciencias y valorasen el título concedido. Santo Toribio, sobrino del catedrático salmantino, Juan de Mogrovejo, licenciado por Valladolid y Salamanca; conocedor además del mundo universitario de Coimbra, en Portugal, levantará el Colegio Seminario así como el Colegio Mayor de San Felipe siguiendo el patrón de los Colegios Mayores salmantinos. Junto a la filosofía aristotélica tomista, se fue acrisolando un estilo universitario (académico y administrativo) en que se compartían tareas y responsabilidades, se forjaba una disciplina en el estudio, con ambiente espiritual, festivo y alegre, que forjaron el hombre nuevo universitario, auténtico protagonista de las nuevas nacionalidades.

      Lima refiere haberlo venerado desde sus orígenes. En las reformas de 1624,‑‑‑la constitución séptima de las aña­didas por el virrey Francisco de Borja y Aragón, príncipe de Es­quilache, ordena «que los catedráticos no pierdan ocasión de enseñar cómo la Virgen María Nuestra Señora fue concebida sin pecado original», de modo que cuando <llegaren a tratar, o leer materias en que suele leerse la questión de la limpieza de la Serenísima Virgen María en su Concepción, no la pasen en silencio, sino que expresamente lean, y prueben, cómo fue concebida sin pecada original», bajo pena de perder la cátedra y los estudiantes sus cursos, si no lo acusaban al rector. Y en la octava dispone que «ninguno pueda recibir grado mayor de Licenciado, Maestro, ni Doctor de facultad alguna, ni aun el de Bachiller en Theología sin que primero haga juramento...de que siempre tendrá, creerá y enseñará de palabra, y por escrito haber sido la siempre Virgen María Madre de Dios y Señora Ntra. concebida sin pecado original», bajo pena de serle negado el grado, si rehusare hacerlo, de multa al que se lo dé y de privación de oficio al secretario, esperando, sin embargo, que no sucederá tal cosa, muy fiado «de la devoción de todos para con la Madre de Dios» 14'‑. Estas dos constituciones pasa­ron a formar parte de la Recopilación de Indias, en sus leyes :5 y 44 del tít.22.

 

      Varios de los colegios de América ponen como advocación a María. Don Diego de León Pinelo, hermano del célebre primer biógrafo de Santo Toribio, bachiller por Salamanca,  y luego estudiante, catedrático y rector (1656-8) de San Marcos, escribió un Alegato apologético en defensa de la Universidad limense de San Marcos en 1648 en contra del humanista belga Justo Lipsio que olvido injustamente la pujante vida de las universidades. Exalta a la «piadosísima Academia», que en su capilla, «espléndida siempre por el culto y orden», celebra gran­des fiestas en honor de la Santísima Virgen, sobre todo la de su Inmaculada Concepción, y la advocación de la llamada Nuestra Señora de la Antigua, en su capilla catedralicia que era la de los grados, dónde se conferían con gran solemnidad, y la Universidad pensaba complacida que la Virgen parecía «oír; el vejamen al doctorado. Por eso la limeña resolvió en 1627 contribuir a esta fiesta, el 5 de agosto, con el dinero de los grados. La imagen bellísima y centenaria que allí se conser­va es copia de la que hay en la catedral sevillana. En su último capítulo, al referirse Pinelo a las constitu­ciones, base firme de la vida académica, cita de un modo espe­cial la octava de las añadidas, a la que considera «piadosísima y justísima», por imponer a los graduados la obligación de hacer el juramento de creer, enseñar y defender el misterio de la Inmaculada Concepción. Y aquí se enardece en expresiones cariñosas para la Virgen, que «perfecciona las obras de los doctores... preside la Teología, los sagrados libros, la Jurisprudencia, la Filosofía: ella que presidió aquel divino Colegio de los Apóstoles». Y trata de ter­minar con una palabra lo que no lograría «acabar con palabras», y así exclama en frase lapidaria y amante: «Oh María que doquiera eres María, doquiera piadosa, doquiera misericordio­sa, guárdanos, dirígenos, para que cada día florezca nuestra Academia (Universidad), que más bien es tuya, a la cual proteges como Se­ñora del mundo y de los cielos».


El icono de Santa María Sedes Sapientiae (Trono de la Sabiduría) fue realizado en 2000 por el jesuita esloveno Marko Iván Rupnik, con una estética que busca la simbiosis del cristianismo oriental y occidental de tradición medieval. El Papa Juan Pablo II lo bendijo el 10 de septiembre del mismo año, en la clausura del Jubileo de las Universidades, que se celebraba en Roma, y lo regaló a las Universidades del mundo, con idea de que peregrinara por los centros católicos de enseñanza superior.  

Uno de los centros bendecidos por su presencia en el año 2001 fue precisamente nuestra Universidad. Su nombre y figura se ha convertido en logotipo, santo y seña del alma mater de Los Olivos. De modo especial campea en la fachada del que es el campus definitivo de la UCSS –Av. Gonzalez Prada, junto al Cerro Mulería- gracias a la artista Isabel Vendramini.

 


 


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