miércoles, 15 de julio de 2015

Colajes de la Recolección Agustiniana. Aproximación a una "Peñacoteca"

(Texto del P. Donato Jiménez, Ilustraciones del P. Esteban Peña)

Seminario Santa Rita de Casia, Lima, 2015, pp. 109

 

El Jubileo de los 75 años de presencia de los PP. Agustinos Recoletos en el Perú es la mejor "excusa" para que el P. Donato Jiménez, OAR (también de "jubileo" tras varias décadas como docente) nos obsequie con la edición de estas obras de arte del P. Esteban Peña (Soria 1935-Salamanca 2003) a las que él pone la belleza y el calor de su palabra.

El P. Esteban Peña Sainz nació en San Felices (Soria) en 1935. Ingresó en la Orden en Logroño, profesó en San Millán de la Cogolla, cursó la teología y se ordenó como sacerdote en Salamanca en 1960. Fue profesor de Humanidades, Literatura y Arte en el Seminario San Agustín de Logroño. Destinado al Perú, vivió casi 20 años como misionero en Cochabamba, Sierra de Cajamarca, combinando su pastoreo con sus dotes de artista, pintor y poeta, como atestiguan sus colajes, óleos y cuadros que hoy adornan las casas e iglesias de su misión. Sus destinos posteriores: Lima, Huambos, Perú; Casanare, Cartagena y Cali (Colombia). "Entre poemas, pinceles y transido de salmos, el P. Esteban entregaba definitivamente su alma al Señor en el Convento Santo Tomás de Villanueva de Salamanca, el 29 de octubre del 2003" (p.11).

Se publican 19 escenas de la historia de la vida agustino-recoleta conservadas en la curia provincial, en "una sala especial que, por paragrama, y en doméstica paronimia, ya todos llaman `Peñacoteca´, donde conservamos más de setenta de sus pinturas y colajes, entre copias y originales" (p.19). Se ofrece en portada el titulado "Toledo, 1588" que representa la pasión evangelizadora de los primeros agustinos recoletos; le añado el "·Arribo a El Callao, 1939" que marca el desembarco de los frailes provenientes de Venezuela para evangelizar el Perú. 

Agradezco la deferencia del P. Donato por enviarme la obra, cuidadosamente editada e ilustrada, y quedo sobrecogido por la fuerza y belleza que imprime el P. Peña en todas sus obras en las que late siempre el ambiente serrano y campesino peruanos, con sus manifestaciones religiosas y folclóricas, que cautivaron el alma de nuestro artista.