jueves, 28 de agosto de 2014

BODAS DE ORO SACERDOTALES EN FÁTIMA

"Siempre que celebro hay un temblor de indignidad" confidenció P. Armando Nieto,  en su testimonio

Este jueves 28 de agosto, fiesta de san Agustín, en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima (Miraflores= celebraron sus bodas de oro sacerdotales los padres jesuitas Ricardo Antoncich y Armando Nieto, los dos alumnos del Colegio "Inmaculada" de Lima y los dos ordenados en Frankfurt (Alemania). Presidieron la ceremonia los obispos Monseñor Luis A. Bambarén, emérito de Chimbote y Monseñor Antonio Santarsiero, de Huacho, acompañados de Monseñor Salvador Piñeiro, Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana,  varios sacerdotes diocesanos y jesuitas, así como un concurrido público de los amigos de la Compañía de Jesús, de su vida académica, de la parroquia y de diferentes congregaciones y movimientos eclesiales.. El coro de la parroquia solemnizó la entrañable ceremonia litúrgica.

La homilía fue compartida por los emotivos testimonios de los celebrantes. Comenzó el P. Ricardo quien recordó los años de estudio en Alemania y las proverbiales virtudes de puntualidad y servicialidad del P. Armando que dejó como legado una frase cuando sonaba el teléfono: "¡Armando, el teléfono!". Se refirió a su empeño en embellecer el templo interior en el corazón de las personas a través de su dedicación a los Ejercicios Espirituales (30 tandas de mes) y la Doctrina Social de la Iglesia.

Por su parte, el Padre Armando dio gracias a Dios Nuestro Señor por haberles escogido desde niños, por los valores aprendidos en el Colegio de la Inmaculada (exigencia, puntualidad, amabilidad), por el don de la vocación. "Siempre que celebro hay un temblor de indignidad cuando hablo en primera persona como "alter Christus"". Agradeció a la Iglesia que le permitió vivir día a día el acontecimiento del Concilio Vaticano II a través de sus profesores –algunos padres conciliares- abriendo horizontes insospechados. Se refirió al decreto sobre el sacerdocio que requirió de ocho esquemas antes de publicar el definitivo porque siempre se buscaba lo mejor para dar gloria a Dios y servir a la Iglesia y a la humanidad. Agradeció también a los obispos que le acompañaban en la ceremonia, y "a todos ustedes porque forman parte de mi formación sacerdotal con sus consejos, paciencia, ejemplo". "Que Dios los bendiga.

Al terminar la parroquia convidó a todos los asistentes que aprovecharon para felicitar a los dos padres por su gozoso júbilo.